viernes, 1 de enero de 2010

Acongojada por la nostalgia que implica el “fin de año”
recordé cada lágrima derramada por querer retener los recuerdos
acumulados en un lapso de 12 meses.

En realidad no eran grandes ni demasiados,
para mi corta edad bastaba con un momento que encerrara:
*carcajadas en una tarde soleada
recostados en la banqueta de algún vecino
después de jugar como locos todo el día,
donde el mejor olor lo desprendía mi perro
que no había bañado desde un mes atrás,
*o bien podía ser aquella noche de luna llena
escuchando el sonido del mar
con besos sabor a cebada
sonrisas discretas y miradas coquetas.

Aunque sencillos recuerdos
en su momento representaban un año espectacular
que me costaba despedir.

Ahora que mi edad no es sinónimo de madurez
pero si de experiencias.
Agradecida abrazo el año que termina,
bajo la almohada pongo las memorias
que vale la pena conservar.
Sonrío gustosa al año nuevo
deposito en el mis esperanzas,
lo enfrento con valor y entereza
visualizando un hermoso cielo azul
una luna relajante
y un sol que aun enfrentando adversidades
resplandece al día siguiente.

Junto a mi un pequeño
Me toma la mano y sonríe,
suficiente amuleto para empezar el 2010.

FELIZ AÑO NUEVO ¡

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