En una esquina del porche tras el auto blanco que el esposo de su mamá pocas veces mueve, Carmela sentada en la mecedora , suspira, y no es el resultado del quinto cigarrillo prendido en esa noche, tampoco era cansancio aun después de cumplir con la responsabilidad del hogar que le cedió su madre a sus escasos 15 años, y muy a pesar de quien la aprecia y daría todo por verla feliz ese suspiro no era a causa de alguna ilusión.Mientras se mecía y el cigarro se consumía entre sus dedos, Carmela con la mirada fija en algún punto del andador recordaba como todo desaparecía, no le dolía el amor pues al final comprendió que solo había sido un intento fallido del mismo, no le importaban los comentarios de las personas que la rodeaban y no tenia porq preocuparle si todos de alguna manera le debían atención, respeto y cariño a una excelente persona y amiga entrañable.
Carmela tenía en mente 5 letras 7 años y una sonrisa, era de esperarse, nada podría ocupar su pensamiento de tal manera que por escasos segundos que no percibió dejara de respirar y a la indicación de su cerebro por la falta de oxígeno… suspirara.
En una esquina del porche tras el auto blanco que el esposo de su mamá pocas veces mueve, Carmela sentada en la mecedora, suspira, levantando su mano derecha para terminar su cigarrillo , sonriendo piensa en 5 letras 7 años una sonrisa y el único motivo para seguir.