Ese padecimiento silencioso nadie puede distinguirlo solo ella que lo sufre noche y día.
Una madrugada quiso levantarse por agua pero las piernas no le respondían, encendió la lámpara q estaba sobre el buró junto a su cama mientras temerosa levantaba su sábana para verlas, el tono en su piel le hizo saber q la enfermedad recorría su cuerpo, le cercenaron sus piernas.
Aún cuando la situación hubiera deprimido a otra persona ella tomó una silla de ruedas , la gente q siempre opina cuando no es necesario se sorprendía.
Doña Petra, vecina del 214 un día llego a su casa, le llevaba un atole que le había preparado, ella lo agradeció mientras lo compartía y reía alegremente, Doña Petra intrigada preguntó :
- Cómo puede hacer esto? Cómo puede sonreir cuando su enfermedad la consume? -
Ella le contestó :
- Cuando me amputaron un pie pensé lo afortunada que era porque no perdia mis piernas, cuando las piernas se fueron me sentí afortunada porque los doctores afirmaron que la enfermedad se fué con ellas, no importa cuantas piezas perdí en la batalla, lo relevante es saber que la batalla terminó y solo queda disfrutar la vida. Tengo un niño vecina, el no entiende de malestares todavía, el sueña con su mundo ideal y yo no tengo el derecho de mostrarle una realidad no grata.
Soy feliz Doña Petra, la bacteria se fué y sin importar lo que haya consumido en mi, la vida me da una segunda oportunidad y pienso aprovecharla. -
Ella ve su tasa de atole y Doña Petra piensa lo insignificante que son sus problemas comparándose con su vecina y la importancia de la actitud para enfrentarlo, sonríe y agrega :
- Vecina mañana voy a hacer tamales la invito a cenar a la casa. -
Moviendo su silla de ruedas ella se acerca a Doña Petra, recogiéndose el pelo le dice.
- Me voy desde temprano para que me enseñe a hacerlos, quiero aprender, quien quite y me salgan buenos y pueda hacer para vender. -
Lo importante es la actitud.