domingo, 21 de diciembre de 2008

Llega directo a la alacena de la cocina, no guisaría nada por lo tanto al abrir las portezuelas su intención se alejaba de buscar algún condimento, simplemente bajaba los enlatados y las pastas y los chiles secos… bajaba y bajaba ocupaba sus manos, tomaba los productos y los ponía sobre la barra mientras su mente identificaba lo que pronto caducaría, la decisión era sencilla o se quedaba o se desechaba, no había intermedio ,ninguna razón que la hiciera detenerse a pensar otra utilidad de las cosas, no importaba si algo serviría a la Tía Leticia en su cena navideña , pareciera como si nada importara en ese momento.
Después de limpiar producto por producto, se pasa a la otra alacena después a los platos, vasos, cucharas, sartenes… el timbre del teléfono interrumpe su labor, ella corta un poco molesta por la distracción, lo principal era limpiar. Pasa la media noche y ella sigue puliendo el piso en el televisor mencionan 6 grados de temperatura, Carmela se detiene y mientras baja su cabeza las lágrimas retenidas escapan.
Aun no entiende el porque…

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