Era una ciudad desconocida, árida, desértica, tardes soleadas con noches abrigadoras y fue en una de esas noches mientras bebía en un bar cuando las bromas del mesero que nos atendía me llevaron a platicar con él en una plaza frente al hotel (con más parecido a una hacienda) donde mis compañeros de universidad y yo nos hospedábamos.
La plática no fue tan larga, escasas 5 horas bastaron para ver salir el sol mientras las señoras llevaban a sus hijos a la escuela, pero en ese poco tiempo donde solo puedes conocer lo más significativo de la otra persona los sentimientos justo a flor de piel comenzaron a brotar y la conversación nos llevó de la ira a la risa pasando por la incertidumbre y terminando con el llanto. Mi estadía nos obligó a despedirnos, la persona encargada de nuestro viaje no tardaría en despertar para llevarnos a Monte Albán.
Ese encuentro fue el comentario de la mañana en tanto el guía nos describía todo lo que veíamos en la zona arqueológica, ya en el camión mientras el alboroto se hacía con canciones, gritos y las voces de todos hablando al mismo tiempo yo no podía más que ver por la ventana y pensar en todo lo que asombrosamente se puede expresar a un desconocido. Terminando el día llegamos al hotel, bajábamos nuestras compras y recogíamos la basura que pudo crearse con las envolturas de comida, en eso, una compañera salía de la recepción sonriente y con la intención de que todos la escucharan comentó que me habían dejado una nota, emocionada fui a recogerla solo en un pedazo de papel por una cara lo que podría distinguirse como una propaganda, del otro lado solo había anotado con pluma negra “10:30” recordando que el trabajaba en un bar, llegue a la habitación a bañarme y arreglarme para ir a lo que yo consideraba era una cita en el bar. Al salir del hotel dirigí mi mirada a la banca q algunas horas antes presenció una plática tan amena. Ahí estaba el sentado, en ese momento crucé la calle y sin comentar nada le di un beso en la mejilla y me senté junto a el, me dijo que no podría estar mucho tiempo porque se había salido del trabajo con la intención de hacerme una invitación importante… la invitación más tentadora de mi vida.
Me miró a los ojos y con la seguridad que un hombre casi 10 años más grande que una mujer de 20 puede tener, me invitó a compartir una vida llena de sorpresas y emociones, descubriendo lugares extraordinarios , compartiendo momentos plenos y disfrutando todo lo que una persona puede gozar de la naturaleza ¿ Qué más podría ofrecer un hombre aventurero?. Muerta de miedo me levanté de pronto de la banca agachándome solo para rosar sus labios después me dirigí al hotel al mismo tiempo el sin pronunciar una palabra se puso de pié comenzó a caminar, casi sin querer hacerlo y con la cabeza agachada lo vi alejarse con paso firme y las manos dentro de las bolsas de su saco café de pana.
Recuerdo que esa noche no dormí, sus palabras no dejaban de coartar mi sueño , por la mañana todos preparaban sus cosas para regresar a nuestra ciudad ya en el camión mientras estaba acomodándome en el asiento una maestro subió para decirme que me buscaban, mi corazón comenzó a agitarse y mientras caminaba por el pasillo del autobús lo vi de pie frente al mismo, huaraches de piel café, pantalón de mezclilla, camisa de manta algún mechón de su castaño y lacio le lucía a medio pecho y sus lentes de ala de mosca café tapaban la expresión de sus ojos. Baje, y el me dijo que solo iba a despedirse, pronunció lindos deseos hacia mi persona y extendió su mano para darme un papel doblado, en cuanto lo recibí acarició mi mano y me dio un reconfortante beso en la frente. Han pasado 13 años desde aquel día y aún recuerdo lo que decía la nota:
“Existen varias personas que se emplean en vencer el miedo, miedo a la vida que en la intransigencia sublime se convierte en un deseo de muerte, en entrega total amorosa a la autodestrucción.(Elias Canneti).
Aprende a vivir con plenitud, deja tus temores a un lado y serás feliz. Carlos A.”
Supuse que Canetti es el autor de la cita ya que Carlos es el nombre de el maravilloso ser con el que compartí una noche amena con esa plática que si bien solo duró 5 horas fue plena. Y para el que cuestione ¿Cómo es que puedo recordar la frase a la perfección? La he leído cada vez que considero necesario, 13 años han pasado y ayer antes de dormir volví a sacar el papel doblado den 4 partes con una propaganda por una cara y por el reverso una nota con tinta negra.
viernes, 8 de febrero de 2008
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