miércoles, 23 de enero de 2008



Podría decirles que mi infancia corrió entre las flores de los bosques o en el claro de una montaña donde el polvo de hada flotaba en el ambiente, pero no fue así yo vivia muy lejos de esa imágen, mi niñez la disfruté en el puerto en que nací, pero tambien cerca del mar se sueña con duendes, con hadas y en un momento lúgubre igual con gnomos.


Crecí temiendo dormir con la puerta del closet abierta en una noche de tormenta. Mientras los truenos ensordecedores retumbaban las ventanas y la luz poderosa del relámpago alumbraba la pequeña habitación mi mirada era dirigida hacia el closet con el temor convertido en valor y las ganas de ver salir a un gnomo de entre la ropa.


Por las noches salia a alimentar a Fisher (con pata y sin ella) a Mara y a Lulu con todos los invitados que recogia en el transcurso de los meses para darles asilo en mi casa y mientras los perros comian yo juraba escuchar unas risitas en el árbol de mango que estaba a mis espaldas, tranquilamente volteaba mi mirada para ver al duende que yo imaginaba estaría en un tronco meciendo sus piés... jamás lo vi.


Y en mis momentos de desesperacion cerraba los ojos y repetía mil palabras extrañas esperando que alguna de ellas me sirviera como hechizo para que apareciera una hada con todo y su resplandor.


Así transcurrieron los años hasta que un día la vida me sorprendió con un regalo, ya no tenía que esperar mas para presenciar algo espectacular, lo traje conmigo 9 meses y cuando abrió por primera vez los ojos me sorprendió el poder de su MAGIA , en ese momento y sin explicacion alguna cambió el sentido de mi vida ... ES MI DUENDE , SOLO MIO, ES EL DUENDE DE MIS SUEñOS ...

1 comentario:

Señorita Green dijo...

Y vaya que la vida te sorpendiò con un duende muy simpàtico, tierno y ademàs bellìsimo. No solo a ti te ha cautivado. Eres afortunada y el tambièn por tener una mamà como tù.
Te quiero mucho